Yuliya Stepanova fue una de las atletas que se beneficiaron del programa de dopaje que aseguran fue financiado por el gobierno de Moscú y que prohibió la participación de deportistas rusos a las olimpiadas de Rio 2016. El abogado Richard McLaren informó sobre las conclusiones de su investigación sobre el escándalo, la atleta permanece escondida en Estados Unidos, teme por  su vida y la de su familia.

De no haber sido por Stepanova es probable que el mundo aún estuviera es desconocimiento, de lo que McLaren llamo un encubrimiento de estado que se volvió un “caos descontrolado”. Esto se descubrió luego que la atleta decidiera convertirse en informante. El ministerio de deporte ruso aseguró que examinara el informe del abogado, agregaron que seguirán luchando para eliminar el dopaje en el deporte.

Ha vivido escondida junto a su hijo y su esposo

Desde que Yuliya Stepanova reveló lo que ocurría en Rusia, ha vivido escondida junto a su hijo y su esposo Vitaly. Fue una decisión arriesgada para una persona que había vivido para el atletismo. Con veinte años, la atleta empezó a sobresalir y ganar pruebas regionales, fue en ese momento cuando su entrenador, Vladimir Mokhnev le recomendó inyectarse testosterona para recuperar su fuerza luego de una infección de pecho. Un tiempo después comenzó a usar sustancias más poderosas, incluso esteroides anabólicos. La atleta fue suspendida dos años más tarde, luego que su pasaporte biológico presentara anomalías.

Stepanova podía haber mantenido un perfil bajo, y seguir formando parte del sistema, pero en vez de eso decidió escribir una carta sobre todo lo que había visto y experimentado. El destinatario fue AMA, pero estos ignoraron su confesión. Fue entonces cuando empezó a grabar a sus entrenadores y otros atletas con su celular. Envió audios, donde aparecían muchas personas hablando sobre el dopaje a una productora alemana, quienes lo hicieron públicos.

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