¿Realmente los padres colaboran tanto en la educación de sus hijos como se piensan? Pues no, los padres cometen muchos errores a este respecto, muchas veces sin darse cuenta, lo que acaba provocando el fracaso escolar del menor y que adquiera otros valores muy diferentes a los que los padres querían.

Los padres tienen que educar fervientemente a sus hijos

El primer error que cometen muchos padres es dejar que los niños se inculquen de valores a través de la televisión. ¿Está la televisión actual diseñada para enseñar valores a los niños? La respuesta es sencilla: programas basados en la prensa del corazón que acaban con la intimidad de las personas, dibujos poco apropiados para los niños en horario infantil y una nula intencionalidad por parte de las cadenas por fomentar la educación de los más pequeños con programas destinados a una determinada franja de edad.

Debido a esto, los niños reciben malos mensajes que luego aplican a su vida y buscan otros lugares donde recibir valores. ¿Un ejemplo? Los Youtuber. Algunos se han convertido en todo un icono para los jóvenes y les han hecho creer que ser “Youtuber” es la solución para todo. “¿Por qué estudiar si puedo ser Youtuber?” “Seré Youtuber y me forraré”, son cosas típicas que piensan los niños. Es más, debido a que ven como esta gente triunfa, aprenden a comportarse como ellos y esto lo trasladan a las aulas, lo que provoca mucho a unos profesores que se ven indefensos ante unos ídolos “nini” que no ayudan a motivar a los jóvenes.

La participación de los padres en la educación de sus hijos debe ser del 100%

La segunda forma de ayudar es buscar alguna forma de motivar el aprendizaje de los niños. Y aunque parezca increíble, viejos trucos como convertir las tareas en juegos siguen surtiendo efecto. ¿Por qué no aprende matemáticas resolviendo problemas en un minijuego? ¿O lengua mientras aprende mecanografía con una lluvia de letras? Si, todas estas técnicas siguen funcionando en los más pequeños, y con la llegada de la tecnología a la vida diaria de los niños es fácil de usarla.

Por último, está la parte más importante: sentarse con los niños a hacer los deberes. Una idea que a muchos padres les horroriza, pero es la mejor forma de cercionarse de que el niño está haciendo los deberes y los haga bien. Estar bajo la vigilancia de sus padres les obliga a estudiar, y si además estos les ayudan en los ejercicios, explicándoles lo que no entienden, pueden aprender más rápido que en el colegio.

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