Diez hombres vestidos con traje y corbata se colocan en línea y con paciencia crean, punto por punto un tejido fucsia. Acabar con los estereotipos nos vuelve una sociedad más tolerante, tiene escrito el cartel que tienen a sus pies. Estos son hombres tejedores, un grupo de Santiago de Chile.

Realizan talleres para darle rienda suelta a su pasión

Sus protagonistas se reúnen todos los meses para disfrutar de su actividad preferida. “nos reunimos porque nos gusta tejer” menciono Claudio Castillo, profesor de los talleres de tejido. También consideran que es importante crear un espacio para que los hombres se encuentren y puedan compartir diferentes temas laborales, sociales y personales.

Estos encuentros y talleres tienen como finalidad instar a los hombres a incursionar en una actividad que generalmente la realizan las mujeres, de esa manera Castillo un joven de 27 años que pertenece al grupo de tejedores, insiste en recuperar un espacio para hombres.

Nuestra idea es romper los estereotipos y prejuicios respecto a lo que un hombre puede o no hacer, y junto con eso formar nuevas maneras de masculinidad, que sean más tiernas, amables y fraternas, dijo Castillo. Para hacer un punto se debe tener paciencia y prestar mucha atención a los detalles, creer que no se poseen esas habilidades al principio pone tenso a los hombres que asisten al taller. Pero sólo basta con agarrar la aguja y los hilos, enseguida pierden los nervios.

El grupo está compuesto por once hombres de 25 a 55 años, lo componen diseñadores, nutricionistas, informáticos, bailarines y periodistas. La mayoría son solteros y otros casados, sin y con hijos.  Castillo como la mayoría de los hombres, aprendió a tejer de manera autodidacta, empezó a tejer a los 21 años, cuando veía a sus amigas.  El chileno hoy día es todo un experto.

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