Todos hemos oído siempre que el desayuno es la comida más importante del día y que eso de irse con un café bebido o un vaso de leche, no es suficiente para recargar pilas. Y la verdad es que es cierto.

Después las horas de sueño, las reservas energéticas de nuestro organismo están bajo mínimos y si no recargamos la batería, seremos incapaces de rendir, estar concentrados, y en el caso de tus hijos, de estar atentos en clase, de seguir el ritmo de las actividades, cansados, somnolientos, y en definitiva, su rendimiento escolar será bajo.

Tus hijos necesitan ingerir las calorías y la glucosa necesarias para activar correctamente su organismo, porque de lo contrario, no serán capaces de rendir en sus actividades al 100%. ¿Y cómo se consigue esto? Pues a través de un desayuno en condiciones que contenga todos los nutrientes necesarios para aportarles el material energético que necesitan cada mañana.

¿Qué debo incluirles en el desayuno todos los días?

El desayuno ideal que deben tomar tus hijos tiene que tener tres alimentos básicos: un lácteo, un cereal y una fruta. A partir de aquí, podemos realizar numerosas combinaciones para que además sea variado.

Así por ejemplo, dentro del grupo de los cereales encontramos todos los tipos de pan, galletas, tortitas, biscotes y por supuesto, los clásicos cereales. En cuanto a los lácteos, además del vaso de leche, puedes ofrecerles queso fresco, curado o semi, yogur, un actimel, cuajada y todas las variantes de cualquiera de ellos. Por lo que respecta a las frutas, pueden tomarlas como más les gusten, crudas, en batido, en zumos, etc.

Además de los alimentos que no deben faltar en su desayuno, pueden incluirse otros como la mantequilla, el paté, la mermelada, la miel, el cacao, e incluso embutidos, huevos y verduras.

No solamente conseguiremos que mejoren su rendimiento escolar, sino que un desayuno equilibrado les ayudará a mantener su peso corporal y a establecer los hábitos alimentarios correctos para el futuro.

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